Andrew y Teresa, de CANA Hong Kong, comparten su experiencia de la sesión de la Semana de la Vida Fraterna con Cana Hong Kong.

Del 29 de abril al 4 de mayo de 2026, tuvimos la gracia de participar en la Semana de la Vida Fraterna de la CANA, organizada en la residencia de ancianos salesianos de Cheung Chau, Hong Kong. Fue una experiencia profundamente enriquecedora y significativa para ambos, no sólo como marido y mujer, sino también como miembros de la amplia familia de la CANA.

A lo largo del retiro, nos conmovió el sincero compartir y el amoroso servicio de muchas parejas de la CANA. Su franqueza, humildad y fe nos recordaron que el matrimonio no es simplemente un viaje personal, sino una vocación vivida dentro de una comunidad. Escuchar a distintas parejas compartir sus alegrías, dificultades, fracasos y esperanzas nos ayudó a darnos cuenta de que nunca estamos solos ante nuestros propios retos. En cada testimonio, pudimos ver a Dios actuando silenciosamente en la vida matrimonial ordinaria.

Uno de los aspectos más hermosos de la semana fue la experiencia de fraternidad y comunión entre las parejas. Cada día rezábamos juntos, celebrábamos juntos la Eucaristía, compartíamos comidas y conversaciones, y nos acompañábamos mutuamente en un espíritu de sencillez y confianza. Había una profunda sensación de paz y aceptación. Incluso en el silencio, nos sentíamos conectados.

Otra experiencia valiosa fue el intercambio de vida entre las parejas. Estos intercambios fueron sinceros y salieron del corazón. Nos animaron a reflexionar más profundamente sobre nuestro propio matrimonio, nuestra comunicación y la forma en que nos acompañamos mutuamente en la vida cotidiana. Experimentamos que la verdadera fraternidad no se construye sobre la perfección, sino sobre la escucha mutua, la vulnerabilidad y el amor.

Este retiro nos recordó que CANA es verdaderamente una familia espiritual. La calidez, el cuidado y la alegría que sentimos nos ayudaron a redescubrir la belleza de caminar juntos como parejas que buscan a Cristo en la vida matrimonial.

Volvimos a casa con el corazón lleno de gratitud, esperanza renovada y un deseo más profundo de seguir creciendo en el amor, la oración y el servicio dentro de la misión de CANA. Agradecemos sinceramente a todas las parejas y organizadores que hicieron posible este retiro. Que el Señor siga bendiciendo a todas las familias de la CANA en todo el mundo.

El amor debe ser sincero. Odia el mal; aférrate al bien. Amaos los unos a los otros. Honraos los unos a los otros más que a vosotros mismos (Romanos 12, 9-10).

Traducido por AI