Este verano,29 miembros se han comprometido de por vida con la Comunidad del Chemin Neuf en Canadá y en Francia. Un momento lleno de alegría para los 13 hermanos y hermanas que han pronunciado sus votos de compromiso con el celibato por el Reino, pero también para las 8 parejas que han entregado su vida al seguimiento de Cristo.
En Canadá
En Montreal, Jonathan y Matthieu pronunciaron sus votos definitivos de celibato por el Reino ante monseñor Michel Proulx, obispo de Bathurst. A continuación, se comprometieron de por vida con la comunidad de Chemin Neuf junto a Martin e Isabelle, una pareja de la comunidad.

En Francia
Al otro lado del Atlántico, en Francia, se celebraron los compromisos de celibato de por vida por el reino de 10 hermanos y hermanas. Durante la misma celebración, presidida por monseñor Olivier de Germay, arzobispo de Lyon, 7 parejas y 11 solteros consagrados pronunciaron sus votos de compromiso de por vida en la Comunidad del Chemin Neuf.
«Damos gracias al Señor por todas aquellas personas que se comprometen de por vida, porque es una señal muy poderosa que nuestro mundo necesita».
Monseñor Olivier de Germay, arzobispo de Lyon
Durante su homilía, el arzobispo de Lyon preguntó a los presentes qué motivos podían llevar a un compromiso así. «Es el amor, claro», se apresuró a exclamar. Monseñor de Germay recordó que la clave para entender cualquier vida cristiana es el amor.
Hay muchos caminos diferentes que llevan a un compromiso de por vida. Él ve tres. El flechazo, en el que «me invade el amor de Cristo, que me dice: “Vamos, déjalo todo y sígueme ”», explica. La llamada de Cristo también pasa «por una llamada a vivir en comunidad », continúa el arzobispo. Y, por último, está el caso en el que el proceso de compromiso se va desarrollando poco a poco. «Puede llevar tiempo », cuenta. «Pero no fue tiempo perdido. Al contrario, fue un tiempo de purificación y de crecimiento », asegura este antiguo graduado de Saint-Cyr.
Luego llega el momento de la perseverancia y la fidelidad. Es posible que el fuego interior se apague en la vida espiritual. Lo importante en este momento de crisis es « no mirarte los pies como Pedro cuando caminaba sobre el agua », advierte el arzobispo. Pero añade que « Es más bien el momento de levantar la mirada hacia Cristo y gritarle: «Señor, sálvame». » Lo importante es también fijarse en los demás en lugar de estar pendiente de uno mismo. En este caso concreto, monseñor de Germay aconseja poner en práctica el Evangelio amándonos los unos a los otros.
Y así, poco a poco, «con la gracia de Dios, la vida renace», añade. «Volvemos a Dios. Él siempre está ahí, siempre fiel. Su amor por mí ha demostrado ser el más fuerte, dice el salmo 116. Durante mis alejamientos, mis infidelidades, mis crisis e incluso mis rupturas, Él estaba ahí, me esperaba, seguía queriéndome », anima monseñor de Germay.
Y dirigiéndose a los presentes, «damos gracias al Señor por quienes se comprometen de por vida, porque es una señal muy poderosa que nuestro mundo necesita. La señal de que, en Dios, lo tenemos todo », concluyó.


¡Pero esto no acaba aquí!
La celebración sigue su camino hasta Moundou (Chad). Ghislaine, Valentin y Brigitte se comprometerán de por vida el 17 de octubre durante una eucaristía presidida por monseñor Joachim Kouraleyo Tarounga, obispo de Moundou.
